lunes, julio 10, 2006

Una aerolínea sólo para fumadores


Devolver a los viajes aéreos ciertos encantos perdidos. Ese es el objetivo que se ha marcado el empresario alemán Alexander Schoppmann, un ex broker empeñado en lanzar, a partir del próximo año Smintair, Smoker's International Airways, o lo que es lo mismo, Líneas Aéreas para Fumadores. Una aerolínea exclusiva en la que todos los pasajeros puedan entregarse al placer del tabaco sin ninguna restricción, según informa BBC en su página web.

De momento el proyecto incluye el flete de dos Boeing 747 en la línea Dusseldorf-Tokio, sin asientos de clase turista y destinados sobre todo a hombres y mujeres de negocios que no quieran renunciar al tabaco durante las más de diez horas que dura el vuelo. Además, los aviones sólo incluirán 138 asientos (30 de primera clase y 108 de bussiness class), menos de los que habitualmente estos aparatos, por lo que los pasajeros disfrutarán de espacio extra para estirar los pies.

No acaban aquí las virtudes de estos vuelos. Según cuenta Schoppmann el piso de arriba del aparato se dedicará a sala de estar de los pasajeros sin "las incómodas filas de asientos que puedes ver por todas partes, tristemente". Y lanza una advertencia para los "alérgicos al tabaco o militantes antifumadores", a los que sugiere que no busquen billete en la compañía.

En su página web (http://smintair.com) el empresario elabora la teoría sobre por qué se ha ido restringiendo el tabaco en los aviones y asegura que no es por la presión de los no fumadores. El motivo, según él, es ahorrar dinero porque prohibir las pipas, los cigarros y los cigarrillos hace que el procedimiento de extracción del aire en los vuelos sea más sencillo. Un ahorro de dinero que de paso causa, siempre según Schoppmann, dolores de cabeza frecuentes a los pasajeros. Y por eso promete restaurar el antiguo sistema que bombeaba aire fresco desde la cabina.

Para desacreditar a los activistas contra el tabaco el propietario de Smintair llega a afirmar que los nazis llevaron a cabo campañas similares y evoca con nostalgia en su web los tiempos en los que Lufhansa, la principal compañía aérea alemana, ofrecía a sus pasajeros una vasta selección de puros Montecristo. El desafío de Schoppmann está lanzado: sólo le falta ahora poner los al menos 40 millones de euros que le exige la Autoridad Aérea Alemana para obtener la licencia de vuelo.

Extraido de la web del BPC




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